Un ejercicio de deconstrucción textil que fusiona la elegancia de la sastrería clásica con el espíritu urbano de la ropa de calle. La base de la prenda consiste en un blazer estructurado de color negro profundo con solapas marcadas, sobre el cual se superpone la parte frontal de un chaleco de mezclilla azul. Los acabados deshilachados y desgastados del denim crean un fuerte contraste de texturas, logrando una estética disruptiva y vanguardista.










